Encuentro desconocido: un viaje a la playa..

Mi mamá tiene mis gavetas tal como las dejé, aún está esa pijama de fresita que tanto amaba, con ese olor a bebé, se nota que mi madre mantiene mis cosas organizadas, limpias, sin duda alguna, por este instante me siento niña otra vez  y extraño aquellos días pasados.

Me coloco mi tierna pijama y abro mi closet, veo cada álbum de fotos organizado por tamaño, tomo un banco y subo a tomarlo, he decido recordar todo aquello que una vez me hizo tan feliz, así que empiezo a ver las fotos de mis aventuras con mi mejor amiga, cada risa, cada locura.

De repente se asoma una foto que nos tomamos en un viaje a la playa y se me sale una carcajada, mi mamá se asusta y entra al cuarto rápidamente muy nerviosa y me encuentra riéndome con ese álbum en mis manos, lo toma y me pregunta por qué ese paseo me genera tanta gracia.

Entre risas y risas le pregunto,

¿Recuerdas a Wilmer Portillo?. Uno de mis admiradores, el que tenía una inmensa y vieja camioneta color gris.

Me responde sonriendo: ¡si me acuerdo de esa lancha fea! …y …  ríe …ha ha ha ha… a carcajadas solo de recordar el carro.

Entonces yo le comenté que ese viaje a la playa fue en esa lancha vieja y ella afirmó con su cabeza, con sus carcajadas silenciosas.

Seguí comentándole sobre ese paseo, y es que cuando estábamos en la playa jugando con una pelota, Pao mi amiga, el jóven y yo,  buscaba la forma de abrazarme y quería enseñarme a nadar y lo hacía para acercarse a mí por lo que me salí del agua, en eso mi amiga se acercó y me dijo:

 “Agnes déjate agarrar la mano de Wilmer, no es tan difícil, porque nos va a dejar aquí, ha gastado un montón y tu ni una miradita, siento vergüenza”.

Al escuchar eso, mi madre sin parar de reír abre sus pequeños ojos y en eso entra mi padre y con una sonrisa nos pregunta si es noche de chicas y le hicimos saber sobre lo ocurrido en la playa, a lo que comenta “pobre chico estaba muy enamorado”.

Seguimos viendo fotos, recordando los tres juntos momentos de mi niñez, lo traviesa y mal humorada que solía ser, ese carácter tan difícil que me caracteriza desde niña y esa sed insaciable de querer destacar siempre.

Se hicieron las 3 de la madrugada y el sueño nos venció.

Publicado por Mundo Styvalee

Madre. Comunicadora Social. Escritora. Gimnasta, aficionada del fitness Emprendedora. Motivadora. Feminista. Autora de Mundo Styvalee.

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