Encuentro desconocido

Entiendo que todos nacemos como con una especie de suerte, algunos para el amor, otros para el trabajo, otros para el estrellato, quizás yo nací con suerte pero aún no descubro para qué, en mi corta vida no he visto que sea buena para algo, pero en el fondo sé que en algo soy buena solo que aún no lo he descubierto.

Salí de casa de mis padres siendo muy jóven, soñaba con la independencia, vivir libremente, viajar, tener un gran número de aventuras amorosas, conocer todo sobre el sexo, esa era el plan de mi mejor amiga y el mío, juntas éramos imparables, una bomba una tormenta indetenible… ¡oh, qué tiempos aquellos! – Los extraño, la extraño.

Decir lo que quería hace unos años resultaba un pecado mortal para una familia cristiana y tan conservadora como la mía, y ni hablar de querer perder la virginidad. Me botarían de casa. La virginidad nunca fue importante para mí, desde muy jóven tuve curiosidad por el sexo, leía, preguntaba, indagaba con mis amigas sobre este tema,  perder la virginidad por amor no era precisamente mi objetivo, quería probar y entre mi mejor amiga y yo. ¡Adivinen! … yo seguía siendo la santa.

Debí empezar mi historia presentándome, yo soy Agnes estoy en una edad que prefiero guardar para mí, no soy tan chica pero tampoco tan mayor, sin embargo, a mi edad mi familia siempre me pregunta ¿Cuándo me voy a casar?; la verdad no tengo ni puta idea, no tengo novio. Dice un gran amigo que soy difícil de enjaular mientras  que mi padre opina que soy de ese tipo de mujeres que le busca el más mínimo detalle a los hombres y espero un fulano príncipe azul por lo que me voy a quedar.

Soy la típica mujer latina, piel trigueña, grandes curvas, mi cabello es desordenado y sin forma pero estoy segura que tengo un no sé qué, y brota hasta por mis poros, la verdad siempre tengo opciones a la mano, siempre hay alguien que quiera conmigo pero es difícil que yo quiera, aunque no siempre ha sido así. Me considero una mujer inteligente pero no exitosa, apasionada y en algún momento entregué mi corazón y fui muy maltratada pero eso pocos lo saben.

Hoy es uno de esos día que ando neurótica recordando lo que soy y lo que he hecho, es sábado y no trabajo pero me toca organizar este desordenado departamento, lavar mi ropa y finalmente ir a una cena familiar donde el esposo de una tía querida me preguntará lo mismo de siempre:

– ¿Agnes cuando te vas a casar?

-Y como siempre yo tendré mi sonrisa congelada- mientras en mi mente le respondo prefiero estar soltera y tener sexo con quien me apetezca a que me casen por obligación como lo hiciste con tu hija.

 A veces me imagino su cara si llegara a responderle eso  y me río conmigo misma.

Bueno, cada padre tiene su sufrimiento, el lleva la carga de mis primas y sus hijos mientras el mío carga con la preocupación de verme sola, que no conozca ni viva el amor.

Lo que no sabe mi padre es que he sido amada pero no he correspondido y cuando he amado me han humillado. Ya no soy la misma y hace algún tiempo extraño a mi mejor amiga, ambas tomamos caminos diferentes ella siguió nuestros sueños y yo decidí alcanzar otros objetivos, trabajar, comprar un carro, un apartamento, tener un perro y la verdad me siento sin suerte.

Ha llegado la hora de visitar a mi familia, con besos y abrazos mis padres me reciben como si tuvieran tanto tiempo sin verme apenas 7 días han pasado pero suelen ser muy efusivos, aquí estoy repartiendo abrazos a mis tías, abuela y esperando la pregunta de siempre:

¿Agnes y el novio?

Aún me preguntan por mi primer novio el único que han conocido, el más desgraciado de todos, terminamos hace como 8 años, si es que terminamos, nos alejamos y nunca más volvimos hablar, ni se si existe. Él cambió mi espíritu de libertad, me enjauló, cambio hasta mi carácter, soñé con el matrimonio y así mi amiga tomó su camino sin mí, mientras yo me quedaba con este desgraciado viviendo un nuevo sueño.

             Sin dejar que esa pregunta me descomponga el cuerpo sigo disfrutando de la familia, los amo, ver a mis padres sonreír, ver la mirada de mi padre cuando me ve con dulzura, con amor, la amistad inquebrantable entre mi madre y yo y la relación de toda una vida de mis padres, me llena de alegría pero también empiezo a sentir un vacío, algo me está pasando y no dejo de pensar en las cosas que quería hacer y las dejé atrás.

            La especialidad de mi mamá es la lasaña, la prepara exquisita, debe ser por todo el amor que le pone a la cocina, obviamente no heredé esas cualidades culinarias, y la acompañamos de una rica refrescante Coca-Cola, ideal para este caluroso día. No lo niego estoy disfrutando el momento, pero de repente algo pasa en mí, me siento vacía no es usual, yo soy una mujer fuerte e imponente y estos días siento que me desvanezco lentamente.

            Ha terminado el encuentro familiar tomo las llaves de mi carro y me despido de mis padres, será hasta la próxima semana, mi padre me pide que me quede y  en esta oportunidad acepto, me siento vulnerable, por hoy Mika, mi cachorra no será mi mejor acompañante, así que regreso a casa y entro a mi habitación, intacta, igual a como la dejé hace muchos años y por un instante me reconforta estar con mis viejos.

Publicado por Mundo Styvalee

Madre. Comunicadora Social. Escritora. Gimnasta, aficionada del fitness Emprendedora. Motivadora. Feminista. Autora de Mundo Styvalee.

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