Empoderamiento femenino visto desde el prisma sexual

Durante décadas las mujeres hemos luchado por ganar más espacio en una sociedad dominada por los hombres, donde se ha impuesto el machismo y solo ellos sin ser señalados hablan sobre sus hazañas sexuales, mientras que las mujeres solo de mencionar la palabra “Masturbación” hemos sido juzgadas y hasta mal vistas, pero los tiempos están cambiando y así como luchamos por ser reconocidas profesionalmente y gozar de los mismos derechos que los hombres, es necesario, empoderarnos y ser dueñas de nuestra sexualidad porque también es parte de nuestro ser, de nuestras vidas, emociones y placeres que hacen más grato nuestro paso por este hermoso camino que se llama vivir.

Te preguntarás que significa el Empoderamiento Femenino visto de una  prisma sexual, las respuesta sobre estas y otras interrogantes las proporciona la sexóloga y periodista de salud venezolana Ysabel Velasquez, quién una vez más forma parte de este espacio para ayudarnos a comprender nuestra sexualidad, a empoderarnos y llevar una vida sexual plena y saludable.

Atenta a esta interesante entrevista realizada a Ysabel Velásquez.

https://www.instagram.com/ysabelvel/

¿Qué significa empoderarse desde la perspectiva sexual?

Significa tener autonomía sobre tu sexualidad y tu cuerpo. Se trata de decidir de quien me enamoro, con quién sostengo una relación sexual y cuando lo hago. También incluye a la expresión de mi identidad de género y mi orientación sexual con total libertad.

El empoderamiento sexual también se refiere al acceso a información sobre anticoncepción y la elección del método anticonceptivo que más se adapte a ti, al uso preservativo en cada relación sexual para prevenir Infecciones de Trasmisión Sexual (ITS) y la posibilidad de planificar cuántos hijos tener y cuando tenerlos.

Es ser responsable del propio placer y tomar el control de tu sexualidad en todo momento, entendiendo que ésta es una dimensión de tu salud física y psico emocional. 

¿Por qué es necesario ese empoderamiento femenino desde la perspectiva sexual?

Hasta la década de los 50, lo cual es un tiempo relativamente muy corto en términos históricos, se creía que la mujer no sentía placer sexual y esto condicionó el rol de la mujer en la pareja. Se esperaba de la mujer que fuera el objeto del deseo del varón, se le criaba para ser atractiva para la mirada masculina con la finalidad de casarse, a ser complaciente en el sexo para deleitarle a él y con la finalidad de convertirse en madre y darle todos los hijos que fuera capaz de gestar.

Esta noción fue reafirmada por la religión judeocristiana. Toda mujer salida de este patrón era la pecadora, la prostituta o la bruja. Este modelo también ha justificado el maltrato y la violencia sexual en el seno de la propia pareja, porque la mujer siempre debe estar disponible para su marido, aunque no tenga ganas, se nos ha hecho creer que ese es nuestro deber. Estas creencias siguen perviviendo hasta el día de hoy y son causantes de mucho sufrimiento, culpa y violencia hacia las mujeres.

Sin embargo, es bueno aclarar que ser una mujer empoderada sexualmente no se trata de ser libertina, o de olvidarse del amor y el compromiso, o de comportarse de forma promiscua o irresponsable, imitando los comportamientos que criticamos en los hombres, es importante recordar que tanto a nivel neurobiológico como psicoemocional nosotras somos diferentes a ellos, y que la necesidad de una pareja estable va más allá de un condicionamiento sociocultural, es un hecho científico real, así que debemos ser responsables en este aspecto, porque olvidarlo también nos genera mucho malestar.

¿Asumo que empoderarnos de nuestra sexualidad se puede traducir como el autoconocimiento, pero de qué forma podemos conocer nuestras sensaciones y placeres?

Si, es el pilar más importante. Aún existe mucho tabú alrededor de la masturbación, el autoejercicio de la función sexual es una práctica sana a cualquier edad, y debe comenzarse de forma natural en la adolescencia. La autoexploración nos conduce a conocer nuestra respuesta sexual, a aprender que nos gusta y que no, descubrir todas las sensaciones que nos conducen al orgasmo, para luego guiar a nuestra pareja.

La idea tradicional es que el hombre “nos descubre como mujer”, nos enseña a sentir, y esto es un error tremendo, dejarle la responsabilidad de nuestro placer a nuestra pareja es una rémora de esas creencias caducas. Así estemos por primera vez con un hombre muy experimentado, cada una de nosotras, aunque igual en anatomía, es distinta en preferencias y sensibilidad, y si no nos masturbamos jamás lo vamos a descubrir. Los hombres no tienen un GPS sexual, por eso es preciso conocernos y comunicarnos sin temor.

Aquí es importante precisar que el centro de nuestro placer es el clítoris, este órgano cuyo nombre en griego significa llave – el único cuya función exclusiva es el placer – tiene 8 mil terminaciones nerviosas que recorren toda la zona pélvica. Hoy sabemos que lo que propuso Freud, que el orgasmo del clítoris es inmaduro y el de la vagina es maduro, no es verdad. Primero Kinsey (1947) y después Masters y Johnsons (1961) comprobaron que todo orgasmo femenino viene de la estimulación directa o indirecta del clítoris, y tan sólo un 25% de las mujeres alcanza el orgasmo a través de la penetración y esto sucede porque al mismo tiempo están rozando la zona interna del clítoris, conocido popularmente como punto G; la posición más indicada para lograr esto es la femenina superior.

Pretender que una mujer alcance el orgasmo sólo con la penetración es similar a pretender que el hombre llegue al clímax sólo acariciando sus testículos, porque el interior vaginal, más allá del haz nervioso interno del clítoris, tiene igual sensibilidad al escroto. Películas, novelas y mentiras repetidas entre amigas nos han querido vender que debemos llegar al orgasmo sólo a través del coito, y ahí viene el error más terrible, y ANTI EMPODERAMIENTO FEMENINO, fingir el orgasmo para complacer a la pareja, para no dañar el ego masculino, con esto además de mentir, nos negamos a sentir, dañamos la comunicación en pareja, reprimimos energía sexual, nos frustramos, nos enfermamos, es la receta para desastre.

¿El empoderamiento sexual en la mujer implica ser el lado dominante durante el sexo?

Implica asumir que somos sujetos activos en la seducción y sólo objetos pasivos, que tenemos igual derecho para iniciar la actividad sexual, pero sobre todo es ser responsables por nuestro placer, saber comunicarnos, señalar lo que nos gusta y lo que no nos gusta, y nunca quedar a medias.

En el sexo es importante dar y recibir, habrá momentos en los que deseemos ser dominantes, otros en los que nos apetezca ser menos, pero en ambos debemos ser asertivas en lo deseamos, tener una confianza y una seguridad que nos permita expresarnos con plena libertad.

¿Qué tipo de obstáculos podemos encontrar en esa etapa de autoconocernos para empoderarnos sexualmente y cómo vencerlo?

El principal obstáculo son los condicionamientos que vienen de la religión y de la tradición, aquí debemos vencerlos con información, siempre digo que el conocimiento es poder, y todas debemos saber que la masturbación es normal, sana, no tiene nada de pecaminosa o de peligrosa, es nuestro derecho.

Una vez que decidimos iniciarnos en el autoejercicio de la función sexual es natural sentir culpa, y esto viene de estas fuentes. Debemos recordar que es un proceso, de ensayo y error, iremos descubriendo lo que nos gusta y lo que no, debemos recordar en todo momento que nuestra respuesta sexual no es complicada – esto es una creencia limitante – una vez que comencemos a sentir una excitación que va in crescendo, una agradable sensación de cosquilleo seguida de una explosión y contracciones vaginales involuntarias ya habremos descubierto la ruta hacia nuestro orgasmo.

Asume la tarea de autoexplorarte en privacidad, con tiempo, con mimo, usando las fantasías de tu imaginación, y tus manos bien limpias. Los juguetes sexuales los puedes incorporar después, cuidado de no acostumbrarte a ellos.

Si bien el autoconocimiento debería de darse en la adolescencia de forma natural, todos estos condicionamientos antes expuestos suelen frenar esa curiosidad, así que nunca es tarde para iniciarlo, tengas la edad que tengas. Hay mujeres mayores, con muchos años de casadas, que por desconocimiento y tabú nunca han sentido un orgasmo, y jamás se atrevieron a comunicarse asertivamente con su pareja, y se estima que alrededor del 30 por ciento de todas las mujeres del mundo entran en la categoría de anorgasmia por nunca haberse masturbado.

Es preciso acotar que el autoejercicio de la función sexual es una práctica que no compite con la relación de pareja, no es un paliativo para la soledad, sino un derecho a tu propio placer, que compartida también genera variantes interesantes en el encuentro íntimo.

Finalmente tu mensaje de empoderamiento femenino como sexólogo…

Nunca, jamás, finjas un orgasmo, ni cedas a tener sexo si no te apetece, así sea con tu pareja, nunca tengas sexo por presión de nadie, tú eres dueña de tu cuerpo y de tu sexualidad, y tu placer es tu derecho, si permites lo contrario, tus emociones y tu autoestima saldrán afectadas, ser una mujer empoderada pasa por ser asertiva y coherente: pensar, sentir y actuar con congruencia.

Cuando decidas tener intimidad no te guardes nada por temor a ser juzgada, exprésate a plenitud, haz de ese momento una experiencia de total conexión, procura que tu pareja sea respetuoso y empático. Usa condón siempre, es un acto de amor propio tenerlo en la cartera.

No te pido que disfrutes de este artículo, sólo que lo internalices, lo comprendas, y acciones para que comiences a EMPODERARTE y ser dueña de tu sexualidad, si deseas conocer más temas sobre sexualidad puedes ampliarlo en el blog de Ysabel Velasquez, te dejaré el link para que accedas a cada uno de sus interesantes artículos que te ayudarán a ampliar tu visión sobre el sexo.

https://ysabelvelasquez.blogspot.com/?m=0

Publicado por Mundo Styvalee

Madre. Comunicadora Social. Escritora. Gimnasta, aficionada del fitness Emprendedora. Motivadora. Feminista. Autora de Mundo Styvalee.

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