Encontré mi verdadero amor y no eres tú.

Esta es la historia de Ana, una mujer que desde su juventud  amó a un solo hombre, 15 años después, una serie de eventos la obliga a dejarlo aún amándolo, pero decidida a ser feliz escape lejos y descubre a su “verdadero amor”.

Aquí estoy sentada mirando a través de la ventana ese cielo gris de Lima, la temperatura comienza a bajar, mis manos están heladas ya desempolvé la ropa de invierno, y mientras observó fijamente el cielo  tomo un sorbo de café y mi mente se traslada al pasado, vuelvo rápidamente al presente y recuerdo que este es mi segundo invierno fuera de casa, y de repente en la radio suena la canción de La Oreja de Van Gogh “Rosas” y entonces te recuerdo como hace mucho no lo hacía y pienso:

“Te dejé en mi tierra natal, ahora nuestra  vida juntos es tan nublado como este cielo  gris, tan lejano como el fin de esta pandemia tan triste como la película romántica el “El diario de una pasión” y tan oscuro como la profundidad del mar, llevó mucho tiempo entenderlo, “Encontré mi verdadero amor” y no eres tú”.

“¡Te amaba! Hace 15 años entraste en mi vida y sacarte de ella llevó su tiempo, pero ¡lo  logré!”.

Conocí a Yván siendo muy joven, 18 años tenía cuando me perdí en su mirada, en su sonrisa, solo necesité unos días para sentirme locamente enamorada. Amé todo de él, desde su cabello negro, suave y liso, sus abundantes pestañas que adornan sus ojos grandes y expresivos que me hacían subir al cielo cada vez que me miraban, lo amé desde el primer día que lo vi, no me resistí a su cuerpo fuerte y varonil.

Yván sería mi adonis. Sabía que cada tarde coincidíamos en la cafetería cercana a la oficina durante el refrigerio, me miraba y yo hacía lo mismo mientras mi corazón se aceleraba, ese día estaba decidida a dar el primer paso. Así que al terminar de comer, compré un dulce de leche en forma de corazón, lo partí a la mitad, me acerque a él y sin pronunciar ni una palabra coloqué la mitad del corazón en sus manos, sonrío tiernamente y ese día empezó nuestra historia de amor si es que así se puede llamar, el final de esta historia no terminaría como en las películas “juntos y felices por siempre”.

¡No! estoy sola.

 Hace un año lejos de casa, escapé de nuestra historia. Fuimos felices por fragmentos de tiempo, extraño, pero es que la verdad no durábamos ni un año seguido juntos, yo quería todo con él, mientras él daba lo que le sobraba de tiempo, pero me conformaba con esas migajas.

Estar con Yván me lastimaba, estaba perdiendo peso, mi alegría y las locuras propias de mi juventud, lo dejé, me buscó, volví, me dejó – lo busqué, volvió y así un círculo viciosos – Mi corazón lo sabía y yo no quería escucharlo, era tiempo de dejarlo ir, tiempo de cerrar ese ciclo porque estaba consumiendo todo mi ser.

Durante 15 años estuvimos conectados, aparecía cuando yo empezaba otra relación para recordarme nuestros momentos de película, como cargarme en plena sala del cine y gritarme a todo pulmón “Te amo”, o aquel paseo tomados de las manos por el Malecón de la Guaira, donde me pidió que viviéramos juntos, lo que me hacía intentarlo nuevamente.

Parece mentira que siendo una joven con objetivos y metas de vida tan claras, sin darme cuenta apagara mi luz interior, dejando que mis sueños se escaparan, para hacer feliz a terceros. Fui manipulada por una mente más poderosa, dejé de reír, dejé de usar esas blusas amarradas a la cintura que tan bien me lucían, estaba nerviosa todo el tiempo, no quería perturbar la mente de mi amor, sabía que se alteraba fácilmente, sentía miedo de tocarlo porque no sabía cómo reaccionaría, esperaba a que él tomara la iniciativa.

¡Oh Dios! Que tormento aquellos días, costó entender que lastimaba mi alma, mi autoestima y finalmente me fui con la culpa, la sensación que en algo fallé.

Pero encontré mi verdadero amor y cambió mi vida.

Contaba una y otra vez mis experiencias, buscando un buen consejo una forma de continuar, una salida. ! Que tontería!, la solución estaba dentro de mí, aprender a cerrar ciclos, pero por meses me rehusaba a hacerlo, llamaba a Yván con el pensamiento, hasta pensé en regresar con él.

Hace un año puse distancia entre nosotros, y éste fue sólo el comienzo, pero estaba decidida a encontrar un nuevo amor. Salí con un chico, bailamos, bebimos, hasta amanecimos muchas veces juntos pero seguía sintiéndome sola, seguía vacía y buscando mi gran amor.

No había llorado en mucho tiempo, hasta que descubrí la infidelidad del chico con el que salía, y lloré, lloré como nunca, me dolió el engaño, ¿Acaso no nací para ser amada?, así que con dolor en mi alma, una autoestima debilitada, tomé un cuaderno, un lápiz y empecé a escribir mis fortalezas y debilidades.

En ese momento entendí que había dejado de perseguir mis sueños personales y profesionales por ser parte de los sueños de otros, entendí que durante 15 años me preocupé tanto en hacer feliz a otros que olvidé en lo que solía ser buena, creí que la felicidad era sentirse amada y apreciada por una pareja, idealice la felicidad y lo hice mal.

Al fin entendí, que ese gran amor que siempre había buscado había estado allí esperando que yo lo entendiera, que lo notara, que lo alimentara,  Yo soy mi gran amor, el amor no es hombre, una pareja o un matrimonio, antes de dar a otros hay que aprender a darse a sí mismos.

Por los siguientes días me veía al espejo fijamente y transformé mis defectos en virtudes, comprendí el ser hermoso que soy, me acepté, asumí nuevos hábitos y desempolvé proyectos que alguna vez tuve y había dejado en el olvido, sin duda alguna aprendí a cerrar ciclos, dejé ir el sufrimiento y pacientemente dí paso al amor.

Ahora vivo sola, feliz, en armonía conmigo misma, mientras tomo esta taza de café que es el mejor momento de mi día, sonrío y no me reprocho por las decisiones que tomé, porque ellas me llevaron a construir esta nueva versión de mí que amo profundamente, te mentiría si te digo que me visualizo sola por el resto de mi vida, pero por ahora disfruto lo que soy, nunca me sentí más plena, más llena, más amada que ahora, este solamente es un paso entre muchos que me toca dar hasta llegar a ser la mujer exitosa que siempre desee, por ahora solo soy una mujer empoderada, decida que tomó el control de su vida y ahora es imparable.

“El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda y nos acompaña hasta la muerte, es el amor propio”

Oscar Wild

Publicado por Mundo Styvalee

Madre. Comunicadora Social. Escritora. Gimnasta, aficionada del fitness Emprendedora. Motivadora. Feminista. Autora de Mundo Styvalee.

4 comentarios sobre “Encontré mi verdadero amor y no eres tú.

  1. Excelente artículo. .. cada ser humano debería tenerlo en cuenta desde muy temprana edad, para lograr darle la importancia y el justo valor a las personas que transitan a lo largo de la vida. ..

  2. Exelente historia para leer y meditar , tal vez no se parezca a la nuestra pero el mensaje es el mismo para todas que debemos amarnos para poder amar a otro no idealizar la felicidad en otro cuando todo está en nuestras decisiones..

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